La joven castense Florencia Sauter escribió un cuento corto denominado “Una simple utopía” para participar en el Certamen Literario “Inspiración Joven”, que organiza la dirección general de Juventud de La Pampa. El texto es una ficción donde la autora transmite un concientizador mensaje, donde destaca el intenso trabajo de los médicos desde el comienzo de la pandemia de la Covid 19, donde deben cumplir con exigentes cuidados para salvar la vida de las personas, y el hartazgo que le provoca que no se cumplan “las pautas sociales que son muy simples”.
En el certamen literario participan jóvenes de entre 14 y 30 años, y se define –este viernes a las 14 horas- con la votación en las redes sociales, donde se puede votar desde este link. “El relato que tenga más votos será el ganador”, explicó.
La joven castense cursa 6° Año del colegio Licenciado Hugo Peinetti, y reveló que desde pequeña “me gusto escribir y aproveche esta oportunidad”.
El certamen planteó “varias temáticas y elegí la labor de los médicos en pandemia, porque sigo mucho el difícil trabajo que llevan adelante en la primera línea de batalla contra el virus”, relató en la entrevista en Radio DON 101.5 Mhz.
FICCIÓN REALISTA
“El personaje creado es una médica que relata como sufre este momento y atraviesa está pandemia, para lo cual me informe para crear el personal y quizás un médico que lea el cuento se puede sentir identificado”, expresó Sauter.
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Explica que la profesional “reflexiona sobre el inicio de la pandemia hasta la actualidad, lo que padecieron por el fallecimiento de niños, jóvenes y adultos, las sensaciones que le provoca la pérdida de colegas y el hartazgo que produce que no se cumplan alguna pautas sociales que son muy simples comparadas con las que ellos deben tener diariamente”, agregó.
“Y finaliza el resaltó expresando sus deseos para que las futuras generaciones de médicos puedan disfrutar de su profesión, con mayor investigación, con nuevos desarrollos y metodológicas, que los pacientes ayuden cuidando su salud y plantea una utopía para que en el futuro todo cambie”, dijo.
-¿Cómo atraviesan los jóvenes está pandemia?
-No es un buen momento para ser adolescente, porque no tenemos salidas y no podemos concurrir a eventos. Te toca ver como algunas personas no respetan estas pautas sociales, cuando nos están pidiendo cosas muy simples que no son imposibles de cumplir. Nosotros tenemos mucha incertidumbre por el viaje y el baile de Egresados, de los cuales no tengo muchas esperanzas, y espero sorprenderme en el momento.
UNA SIMPLE UTOPÍA (*)
La lluvia golpeaba con fuerza el ventanal de mi oficina. Un año ha pasado desde el comienzo de esta interminable guerra. De este mar infinito que aún no encuentra océano en el cual desembocar, que ola tras ola va llevándose millones de vidas y con cada una de ellas un pedacito de mi alma. Mientras observo las gotas caer me permito cerrar los ojos y deleitarme con la paz que me genera el sonido de las tormentas. Siempre dije que la lluvia purifica, sana, que lava todos nuestros males, pero ha llovido cientos de veces este año y nada ha mejorado aún. Se ve que este es el templo de todos ellos y sus cimientos están tan aferrados a nuestras tierras que no hay huracán que lo derrumbe.
Soy médica y me encuentro en la línea de frente de esta batalla, junto a mis colegas, somos los soldados que se enfrentan cara a cara, con algo que no tiene rostro, pero que es capaz de destruirte sin piedad.
Hace un poco más de un año, recibimos sorpresivamente a un virus nunca antes visto, pero conocido como algo potencialmente peligroso. Capaz de arrasar con la vida de muchas personas a su paso. Paralizó el mundo, y logro que todo lo que era nuestra vida cotidiana se vuelva algo lejano y desconocido.
El hospital se volvió mi hogar ya que usualmente paso días enteros aquí, alejada de mi mis hijos y el resto de mi familia; incluso olvidé lo que era tener vida social, salir con amigos y conocer gente nueva fuera del hospital. Debido a que soy una pieza importante en este juego, no sabría decir con sinceridad si soy la Reina o el Peón. Solo sé que debo moverme por un solo objetivo, que este juego termine.
Ser médica no me hace inmune, también soy un ser humano, contraje este virus dos veces, ya que me expongo demasiado. Por lo que sé cómo se siente estar de los dos lados de esta pandemia. No sé cómo pude sobrevivir, ya que al principio no contábamos con ningún recurso ni conocimiento para enfrentarlo, el miedo y la incertidumbre nos llegó a dominar, pero el tiempo es algo clave cuando se trata de la vida de una persona y dudar no es aceptable. Así que nos dejamos llevar por el instinto que nos otorgó nuestra profesión. Y afortunadamente me salve.
Esta enfermedad dejó varias secuelas en mi cuerpo. Siempre coincido eso con mis pacientes, en que uno no vuelve a ser el mismo luego de atravesar esto. Por eso ya no estoy segura de sí sobreviviré una tercer vez más. Pero es tanto el amor y la pasión que llevo por mi profesión que soy capaz de morir por ella, jamás dejaré de luchar por la vida de los demás cueste lo que cueste, porque ese fue el juramento que hice y no lo pienso romper.
Así mismo, es demasiado doloroso ver como el resto de los ciudadanos, los mismos por los que arriesgo mi vida diariamente. No son capaces de cuidarse a sí mismos, repiten hasta el hartazgo que están cansados de no tener una vida normal, que no pueden respirar bien con el barbijo, o que el sanitizante les reseca sus manos. Como si al resto de los mortales no nos resultara difícil convivir con estas precauciones.
A veces siento que el ser humano es un arma diseñada y destinada a su auto-destrucción. Pareciera que encontrara cierto placer en las cosas que le hacen daño a él mismo y a su entorno. De hecho tengo la teoría de que esta pandemia es una señal de que el mundo está colapsando gracias al modo de vida que llevamos habitualmente. No nos damos cuenta que estamos arrasando con todo hábitat posible, pensamos que somos los únicos sobrevivientes de este planeta, desplazando al resto de las especies a espacios diminutos que tarde o temprano llevan a su extinción. Por lo que no nos tendríamos que sorprender si la naturaleza activa un mecanismo de defensa para eliminarlos y garantizar su supervivencia.
Es difícil, sino imposible, encontrar algún período de tiempo en el que la humanidad haya alcanzado cierto grado de armonía, de paz. Siempre hemos estado pensando en generar más y más poder y dinero, eso ha ocasionado cientos de enfrentamientos entre nosotros y en nuestro entorno. Y ha ocasionado más destrucción que fortalecimiento. También es frustrante ver como una persona es capaz de arriesgar su vida con tal de conseguir fama o alguna fortuna, como si la salud fuera algo que el dinero pudiera comprar. Tal vez tienen esa seguridad de que cada vez que saltan al vacío habrá alguien que los rescate y uno de nosotros que los repare. Pero es importante recordar que nosotros también somos humanos y no podes pelear solos sin ayuda. Así como yo dejo de lado ciertas cosas que me generan placer, también necesito que el resto de las personas hagan ciertos sacrificios para ayudar en la lucha con esta enfermedad, ya que las energías del personal médico se agotan y el día que ya no nos queden más fuerzas para pelear las consecuencias serán catastróficas. Pero no es necesario llegar a ese punto, cambiando pequeños hábitos podemos hacer una gran diferencia.
Pero claro, estas son sólo reflexiones de una trabajadora más, en un breve descanso mientras observa un precioso día lluvioso , desde aquí a que se hagan realidad mis deseos, la humanidad tendrá que cambiar demasiado y tal vez yo no esté viva para admirar este fenómeno. Pero espero que el que estamos viviendo sirva de motivación para comenzar con un desenlace. Todo el sufrimiento generado este último tiempo: tanta muerte y dolor que nos tocó ver. Tanto a nosotros viendo a nuestros colegas caer, como al resto de la población perdiendo familiares y amigos, deben servir de detonante para que el ser humano empiece a tomar enserio los cuidados con este virus y los cuidados con nuestro planeta para garantizar la supervivencia de las siguientes generaciones.
Espero que la siguiente generación de médicos pueda utilizar su carrera para disfrutar, innovar, descubrir nuevas metodologías, y aprovechar al máximo su tiempo en mejorar la salud de las personas y no preocuparse porque su vida corre peligro constantemente. Pero soy consciente de que me encuentro anhelando una simple utopía. Quién sabe si tal vez un día pueda dejar de serlo…
(*) Florencia A. Sauter