Sin ambiciones desmedidas, conciente de la modestia de sus recursos, el seleccionado de Australia afrontará el Mundial Qatar 2022 con la satisfacción de haber prolongado su permanencia entre los mejores equipos nacionales que dirimen sus fuerzas en la máxima competencia de la FIFA.
Ese hecho se torna comprobable en el dato estadístico de haber logrado su quinta clasificación consecutiva para una Copa del Mundo, sexta desde su debut absoluto en Alemania ’74.
Los «Socceroos», victimarios del Perú del argentino Ricardo Gareca en el repechaje, ingresaron como el quinto y último representante de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) después de Irán, Corea del Sur, Japón y Arabia Saudita.
Pese a corresponder geográficamente al continente de Oceanía, los «Canguros» participan de las Eliminatorias de Asia desde la previa de Sudáfrica 2010 ante el pedido de su dirigencia por las abismales diferencias con el resto de los países de la Confederación de Fútbol de su región (OFC).
Ese cambio, además de elevar su nivel competitivo, le resultó beneficioso en la medida que consiguió el pasaporte al Mundial en cada una de sus participaciones con los rivales del continente amarillo.
En esta ocasión, se trató de un largo camino de 20 partidos, iniciado con la adjudicación de la zona de segunda fase que integró con Kuwait, Jordania, Nepal y China Taipéi.
Posteriormente, quedó obligado a definir su suerte en la repesca, al quedar tercero en su grupo de tercera ronda con Arabia Saudita y Japón -clasificados directos-, Omán, China y Vietman.
En la instancia eliminatoria, los australianos fueron verdugos de rivales con técnicos argentinos en ambos partidos disputados en el Estadio Ahmad bin Ali, del municipio de Rayán, una de las sedes de Qatar 2022.
Primero le ganaron 2-1 al conjunto de Emiratos Árabes, dirigido por el «Vasco» Rodolfo Arruabarrena y luego sellaron su pasaporte en la tanda de penales ante el respetado Perú de Gareca, que buscaba su segundo Mundial consecutivo tras dar el presente en Rusia 2018 después de 36 años.
Ese mérito lo consiguieron con el inestimable aporte del polémico arquero Andrew Redmayne (Sydney FC), quien fue enviado a la cancha en el final del tiempo suplementario para desplegar su excéntrica conducta durante la ceremonia de los 12 pasos.
Con saltos, recorridos de un palo a otro, y un movimiento de brazos y piernas propio de un títere, el arquero consiguió el objetivo de distraer la atención de sus rivales ejecutantes y facilitó el acceso a la Copa del Mundo al detener el envío de Alex Valera.
Redmayne ganó así centralidad en la clasificación mundialista después de haber estado casi toda la campaña a la sombra del capitán Mathew Ryan, el segundo arquero con más partidos en el equipo nacional (73).