Con el porteño teatro Coliseo a pleno y tres horas de devota lectura, la reconocida escritora presentó anoche «No traigan flores», una apuesta visual y sonora que hizo que la opalina luz de sus textos, algunos inéditos pero otros muy leídos, tomara al público como si de nuevos y desconocidos relatos se tratara. Fueron tres intervenciones de 45 minutos mediadas por 15 minutos de proyección del fun art de sus admiradores.
Enriquez salió a escena tres veces en un escenario despojado que recrea dos living modestos para la lectura -un sillón de madera antiguo en uno, una mecedora en el otro-. La acompañaron con un contrabajo Horacio Hurtado y Pablo Ledesma en saxo. Alejandro Hurtado hizo los dibujos en arena que completan el viaje onírico que propone el show.
Fanzines, dibujos y recreaciones que replican cráneos, velas y escenas de algunos de los personajes preferidos de los lectores, Juan y Gaspar, de «Nuestra parte de noche», «los preferidos», reconoció la autora, aunque para ella el preferido sea Stephen: «Me parece que tendría que hacer una novela sobre el romance de ellos dos (Stephen y Juan), creo que sólo lo elegí para que se quede con Gaspar».
Leyó de Stephen King «La hora del vampiro», traducido por César Aira, una de sus «principales influencias» dirá al presentarlo, quiere mostrar «cómo se construye la tensión para una escena de terror que no tiene que ver con los vampiros y que no tiene que ver con la trama de la novela. Es una escena periférica que te pone en clima de que algo horrible va a pasar».