El papa Francisco reconoció este sábado que ya no puede viajar como solía hacerlo debido a los problemas en su rodilla que lo obliga a trasladarse en sillas de ruedas y si bien enfatizó que no pensó en renunciar, dijo que «la puerta está abierta», durante una charla con los periodistas que lo acompañaron en su viaje por Canadá.
Francisco, de 85 años, aseguró además que este viaje de una semana fue «una especie de prueba» y demostró que necesitaba reducir la velocidad y posiblemente retirarse algún día. Lo hizo durante el regreso desde el norte de Nunavut al Vaticano.
“No es extraño. No es una catástrofe. Puedes cambiar al Papa”, dijo.»Creo que a mi edad y con estas limitaciones, tengo que ahorrar mi energía para poder servir a la iglesia, o, por el contrario, pensar en la posibilidad de dar un paso al costado», sostuvo.
Y agregó: «No he pensado en esta posibilidad. Pero esto no quiere decir que pasado mañana no lo piense. Este viaje fue un poco el test. En este estado no se pueden hacer viajes, hay que cambiar el estilo, quizás pagar las cuentas de los viajes pendientes», reconoció.
Francisco usó una silla de ruedas, un andador y un bastón para moverse en Canadá por la lesión de los ligamentos de su rodilla derecha a principios de este año, que lo había obligado a cancelar un viaje a África programado para la primera semana de julio.
El viaje a Canadá fue difícil y contó con varios momentos en los que se lo vio claramente dolorido cuando se incorporaba de su silla de ruedas. «No creo que pueda seguir con el mismo ritmo de viajes que antes», reconoció Francisco, a bordo del avión papal ante los periodistas.
También explicó que aunque los médicos podrían operarlo, no lo hará porque tiene un problema con la anestesia, que lo afectó durante la operación en el colon en julio del año pasado y aún arrastra, dijo, «algunos efectos». «No se juega con la anestesia y por eso se piensa que no es conveniente (la operación)», señaló Francisco.
De todos modos, aseguró que seguirá intentando viajar «porque es una manera de estar cerca de la gente y es un modo de servir» y que tiene viajes pendientes a Sudan del Sur y a la República Democrática del Congo, para el próximo año.
Sobre el viaje a Ucrania reiteró que quiere ir, aunque agregó: «Veremos lo que me encuentro cuando llegue a casa», en referencia al estudio del posible viaje que lleva adelante la Santa Sede y que continuará en evaluación en Roma, adonde llegó la mañana de este sábado. Y confirmó que irá a Kazajistán porque «es un viaje tranquilo», para el congreso sobre religiones que se celebrará 14 y 15 de septiembre.