Según Misión Productiva, este año se presenta como “desafiante” para el sector industrial. En un informe publicado recientemente esta organización reveló que durante el año pasado nuestro país sufrió la mayor caída industrial del mundo. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onud), en una muestra de 79 países Argentina fue el que más se contrajo en términos de producción industrial, con una promedio del 9,4% durante el año pasado respecto al período anterior.
En este escenario, la reactivación parte de un piso muy bajo para la industria, advierte Misión Productiva, una organización definida como una “red de profesionales que impulsa el debate sobre el desarrollo, la producción, la innovación y el empleo de calidad”.
Si bien el trabajo cita aquel informe de Onud, la materia principal de la investigación es un monitoreo global de variaciones industriales, donde el promedio argentino fue “el peor registrado entre economías de distintas regiones del mundo”, incluyendo las desarrolladas y emergentes.
“Contracción generalizada”.
El informe de Misión Productiva fue publicado por Ambito y refleja que la contracción industrial en el país fue generalizada, aunque se destacan caídas pronunciadas en sectores como minerales no metálicos (-24,3%), muebles y otras manufacturas (-18,6%) y maquinaria y equipo (-18,6%). La única excepción fue el bloque de refinación de petróleo, que creció 2% en el año.
Paloma Varona, una economista de Misión Productiva, condiera que es “preocupante” la instalación de un discurso “anti industrial que naturaliza la destrucción de capacidades productivas”. En diálogo con Ambito, explicó que “la industria no es un lastre, sino un componente clave del desarrollo, la innovación y el empleo de calidad”. Y recordó que “las capacidades industriales se pueden perder en pocos meses, pero recuperarlas lleva años”.
Las claves del deterioro.
En cuanto a las causas que provocaron este retroceso en la industria, Misión Productiva se enfoca en la caída de la demanda interna en un contexto de pérdida del salario real, especialmente durante la primera mitad del año, y la contracción de actividades que tradicionalmente traccionan a la industria, como la construcción.
Además, detecta un “desarme significativo” de políticas industriales: durante 2024 se eliminaron líneas de financiamiento para pymes, programas de promoción sectorial y herramientas de desarrollo tecnológico. Si bien estas medidas, adoptadas por el actual gobierno nacional, no son la raíz del retroceso, contribuyen a consolidar un entorno “menos favorable” para producir.
Elio Del Re, titular de Adimra, confirma que el sector metalúrgico es uno de los más impactados por el deterioro del entramado industrial. En diálogo con Ambito aseguró que “estamos viviendo un contexto de centralización de la producción industrial con un claro reemplazo por productos importados”.
El empresario alerta además sobre un incremento interanual del 50% en maquinarias y equipos importados y más de un 30% en el rubro partes y piezas.
De acuerdo con el último informe de Adimra, durante febrero la actividad metalúrgica registró una variación interanual de 5,3% y un aumento de 1% con respecto a enero, aunque arrojó importantes bajas en sectores como fundición (-14,1%) y autopartes (-3,9%). Esta situación de la fundición, en particular, refleja un proceso de contracción más prolongado que sigue afectando al conjunto del sector.
Por caso, y en contraposición a las empresas vinculadas a la actividad agropecuaria, las empresas proveedoras de la industria automotriz mantienen una tendencia negativa, con caídas interanuales que reflejan la contracción en este sector. “La menor demanda de autopartes y componentes sigue afectando a los proveedores, limitando las posibilidades de recuperación en el corto plazo”, concluyó el titular de Adimra.
“Cancha nivelada”.
En un contexto sumamente amenazante, el sector industrial advierte también sobre la anunciada política económica oficial, que impulsa una mayor apertura comercial donde la fuerte apreciación del tipo de cambio, la consecuente suba de los costos en dólares y el peso de la logística debilitarán al entramado manufacturero.
Según el último estudio de competitividad de la Unión Industrial Argentina (UIA), Argentina mantuvo entre 2013 y 2023 una inflación promedio de 51%, mientras que en Brasil fue de 6% e Italia 4%. A su vez, entre otras variables, señala que el crédito al sector privado en porcentaje de PBI en el país es de 6%, mientras que en Chile es de 110% y en Estados Unidos 195%.
Además, sobre las subas del tipo de cambio, Argentina aparece como el único país entre los analizados que sufrió devaluaciones superiores al 10% en 13 años.